La situación del sector agrícola en Colombia es cada vez más compleja, con la crisis del arroz que no logra superarse y la emergencia, ahora, de una nueva crisis en el sector de la papa. Ambos escenarios ponen en jaque la estabilidad económica de miles de agricultores y la seguridad alimentaria del país.
La Persistente Crisis del Arroz
La crisis del arroz lleva tiempo gestándose y ha alcanzado un punto crítico. Los productores denuncian una serie de factores que los tienen al borde del colapso:
- Bajos precios de compra: El precio del arroz paddy verde ha caído drásticamente, en algunos casos hasta un 19% en el último mes, lo que no cubre los costos de producción y genera pérdidas significativas para los agricultores. Hay reportes de precios por debajo de lo que cuesta producirlo, y en algunas zonas, los agricultores están recibiendo tan solo $170.000 por carga, cuando antes era de $225.000.
- Altos costos de producción: Los insumos agrícolas, la mano de obra y, de manera crucial, las altas tasas por el uso del agua, son costos que elevan el umbral de rentabilidad. Muchos de estos insumos son importados, lo que los hace vulnerables a las fluctuaciones del dólar.
- Exceso de oferta y falta de mercado: Según Fedearroz, en 2024 se sembró un 18% más de lo necesario para abastecer el mercado, lo que ha generado una sobreproducción y una acumulación histórica de inventarios (más de 534.000 toneladas de arroz paddy seco). Para 2025, se proyecta un inventario de 780.000 toneladas, lo que presiona aún más los precios a la baja.
- Importaciones y contrabando: Los acuerdos comerciales vigentes han facilitado la entrada de arroz importado a precios más competitivos, lo que, sumado al contrabando, genera una competencia desleal para la producción nacional.
- Incumplimiento de acuerdos gubernamentales: Los arroceros han denunciado que el gobierno no ha cumplido con compromisos previos, como la creación de una bolsa de 21.930 millones de pesos para compensar la caída de precios o el incentivo de parafiscales.
Ante esta situación, los arroceros han retomado los paros y bloqueos de vías en varios departamentos, como Tolima, Huila, Meta, Casanare, y otros, exigiendo soluciones inmediatas y estructurales. Aunque el gobierno ha instalado mesas de diálogo y se ha comprometido a fijar un precio mínimo para el arroz, los productores mantienen la presión, pues consideran que las medidas no son suficientes o no se concretan a tiempo. Se están evaluando opciones como la compra estatal de excedentes y su exportación para regular la oferta, e incluso la Agencia de Desarrollo Rural ya anunció una exportación a Cuba.
La Emergente Crisis de la Papa
Mientras el sector arrocero sigue en apuros, los productores de papa enfrentan su propia crisis, que se ha agudizado en los últimos meses:
- Caída drástica de precios: El precio por bulto de papa ha caído a niveles insostenibles, especialmente para variedades como la pastusa, que en junio de 2025 se ubicó en torno a $1.135 por kilo, con una caída cercana al 4% respecto al mes anterior. En algunas regiones como Nariño y Boyacá, los precios apenas cubren entre el 30% y el 40% del costo de producción. Esto ha generado pérdidas de hasta 20 millones de pesos por hectárea sembrada.
- Abandono de cosechas: La situación es tan crítica que muchos agricultores han optado por abandonar sus cosechas, regalar la papa o dejarla pudrir en el campo, al no encontrar compradores que ofrezcan un precio justo.
- Aumento de costos de producción: Al igual que con el arroz, los costos de los insumos agrícolas para el cultivo de papa también han aumentado, erosionando la rentabilidad de los productores.
- Competencia de importaciones y contrabando: El ingreso de papa de otros países, especialmente de Ecuador, a precios más bajos, sumado al contrabando, ha saturado el mercado interno y deprimido los precios locales.
- Problemas sanitarios: Enfermedades como la “punta morada” también han afectado los cultivos, reduciendo la calidad y cantidad de la producción.
El Concejo de Bogotá y diversos líderes gremiales han hecho un llamado urgente al Gobierno Nacional para que replantee la política agrícola y tome medidas inmediatas. Entre las propuestas se incluyen generar estrategias para aumentar el consumo de papa, disminuir la intermediación, subsidiar un porcentaje del precio de la cosecha y establecer mecanismos para evitar importaciones. El gobierno ha anunciado el refuerzo de los controles en la frontera con Ecuador para frenar el contrabando de papa y arroz, y está impulsando estrategias de agroindustrialización de la papa para mejorar su competitividad y valor agregado.
Ambas crisis evidencian la fragilidad del sector agrícola colombiano frente a factores como los costos de producción, la política de importaciones, el contrabando y la falta de mecanismos efectivos para la regulación de precios y la comercialización. La sostenibilidad de miles de familias rurales y la soberanía alimentaria del país están en juego, lo que requiere una intervención integral y coordinada por parte del Estado y los diferentes actores de la cadena productiva.