La tensión política ha escalado tras el enérgico cruce de palabras entre la representante a la Cámara Lina Garrido y el presidente Gustavo Petro. Petro, en un intento por desestimar la vehemente intervención de Garrido en el Congreso, afirmó categóricamente que su discurso “no quedará en mi memoria”. Sin embargo, la respuesta de la congresista fue mucho más contundente y desafiante, elevando el tono del debate.
Lina Garrido no dudó en replicar con una declaración que resonó fuertemente: “El tormento suyo soy yo”. Esta frase, cargada de una radicalidad que va más allá de la mera réplica, denota no solo una negación a ser ignorada, sino una afirmación de su presencia persistente y su papel como una figura de oposición que el mandatario no podrá borrar fácilmente de su panorama político. La respuesta de Garrido convierte la descalificación de Petro en una muestra de su propia fuerza y determinación. Este intercambio subraya la polarización del ambiente político actual en Colombia, donde las figuras de la oposición no dudan en confrontar directamente al poder ejecutivo.